Saltar la cuerda puede, a simple vista, parecer un ejercicio sencillo pero si está bien realizado tiene muchos beneficios para nuestro cuerpo y nuestra salud. Y su principal ventaja es que se puede hacer en cualquier lugar, al aire libre o en un ambiente cerrado y no necesitas de un espacio demasiado grande para poder hacerlo.

La quema de calorías y su ayuda para adelgazar son unos de los beneficios principales de saltar la cuerda. Este ejercicio favorece la oxidación de ácidos grasos y a medida que se va realizando el metabolismo se acelera favoreciendo la pérdida de calorías y promoviendo el adelgazamiento saludable.

Otro punto fundamental es el fortalecimiento del corazón. Esta actividad es un ejercicio cardiovascular por excelencia. Le hace bien al corazón, lo fortalece y todo el circuito sanguíneo se ve beneficiado por este acondicionamiento aeróbico. Y complementando esto, también se mejora la respiración, pues al realizar el ejercicio se aumenta la resistencia y por ende el caudal de oxígeno.

La coordinación motora, agilidad y equilibrio son tres elementos que mejoran notoriamente cuando saltamos la cuerda, pues en cada salto se pone a prueba nuestra capacidad de coordinación y ésta se profundiza sobre todo cuando la fatiga empieza a notarse y la coordinación tiende a fallar. En ese momento el nivel de concentración aumenta al máximo.

Este ejercicio ayuda a mejorar todo el cuerpo porque al momento de saltar se activan, además de las piernas, los músculos centrales del cuerpo, abdominales y lumbares como también la parte superior, pecho, hombros y brazos, principalmente cuando se usan rutinas con rotaciones o saltos cruzados.

Esta actividad bien hecha fortalecerá nuestros músculos, como así también los tendones y fibras, evitando lesiones y dolores incómodos. Para eso es importante hacerlo sobre la punta de los pies, de esa manera los movimientos se amortiguan desde el pie hasta la cadera repartiendo el esfuerzo y aprovechando nuestros amortiguadores corporales.

Saltar la cuerda provoca una sensación de bienestar. El ejercicio que hacemos cuando saltamos libera endorfinas que alivia nuestro estrés y nos relaja, ayudando a aliviar la ansiedad y a controlar el estado de ánimo. Además, tanto trabajo de coordinación y concentración mantiene activo nuestro cerebro.

A pesar de no tener muchas contraindicaciones por lo simple del ejercicio, es importante tener en cuenta por ejemplo un buen calzado que pueda absorber el impacto. Otra recomendación es no hacerlo sobre un suelo duro o en el césped debido a sus irregularidades, por eso lo ideal es que sea sobre alfombra o en un piso de madera.

También es importante ser consciente si tu cuerpo te permite realizar este ejercicio, porque a pesar de ser una actividad simple, tiene un constante impacto y requiere mucha movilidad articular de tobillos, rodillas, muñecas y hombros. Por ello saltar la cuerda no es recomendable si la persona tiene problemas en las rodillas o las demás articulaciones mencionadas.

Si nunca hiciste este ejercicio, hay diferentes formas de comenzar a saltar la cuerda pero al tratarse de una actividad de coordinación es importante no frustrarse y empezar con tiempos y variantes fáciles, por ejemplo, dando pequeños saltos sólo cuando la cuerda está pasando cerca de los pies y a eso sumarle velocidad de manera progresiva. Además es un ejercicio que se puede realizar solo o también sumarlo a una rutina de entrenamiento.

Por último, pero algo no menor, es que al no ser monótono se convierte en un ejercicio divertido. Mantener la atención permanente lo hace un desafío constante que se renueva vuelta a vuelta. Por ello, saltar la cuerda es lograr muchos beneficios para tu salud mientras te diviertes.

Andres Trainer

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